|
Descripción
geográfica
Esta
región
se
emplaza
en
su
mayor
parte
sobre
el
borde
oriental
de
la
Cordillera
de
los
Andes
y
la
zona
colindante
de
la
Llanura
Chaqueña.
Comprende
de
naciente
a
poniente
las
siguientes
provincias
geológicas:
·
Llanura
Chaqueña.
·
Sierras
Subandinas.
·
Cordillera
Oriental.
·
Puna.
Las
tres
últimas
se
truncan
hacia
el
sur
en
el
lineamiento
de
Tucumán.
Estas
provincias
geológicas,
a
excepción
de
la
primera,
conforman
un
conjunto
de
serranías
sub-paralelas
de
rumbo
noroeste-sudeste,
de
altura
variable
y
características
geológicas
particulares
a
cada
región.
La
Cordillera
Oriental
es
la
provincia
geológica
que
se
ubica
como
contrafuerte
oriental
de
la
Puna,
en
una
franja
angosta
en
sentido
este-oeste
de
aproximadamente
100
km.
de
ancho
y
que
se
extiende
desde
la
ciudad
de
Tucumán
hasta
Bolivia.
Se
caracteriza
por
un
relieve
montañoso
muy
quebrado
que
desciende
abruptamente
hacia
el
oriente
desde
los
5000
hasta
los
1500
m
snm
en
un
corto
espacio,
lo
que
origina
valles
muy
profundos
(quebradas).
Se
destacan
en
el
occidente
la
Sierra
de
Santa
Victoria,
con
el
Cerro
Fundición
(5055
m)
como
punto
culminante
y
las
Sierras
de
Zenta,
Hornocal
y
Altos
de
Tilcara,
cortadas
por
las
Quebradas
de
Humahuaca,
Iruya
y
Nazareno.
Las
Sierras
Subandinas
o
primer
escalón
del
edificio
andino
ocupan
una
posición
intermedia
entre
la
Llanura
Chaqueña
y
la
Cordillera
Oriental,
paralelas
a
esta
última.
Los
límites
con
ambas
son
transiccionales.
Consecuentemente
con
esa
posición
los
cordones
orográficos
como
los
Cinco
Picachos,
Cumbres
de
Ovejería
y
Calilegua
(Cerro
Amarillo,
3600
m)
pierden
altura
hacia
el
naciente
hasta
convertirse
en
simples
lomadas
muy
poco
elevadas
sobre
la
depresión
circundante
al
eje
de
los
Ríos
Bermejo-Grande
de
Tarija
y
San
Francisco
(450
a
300
m
snm),
como
lo
son
las
lomas
bajas
de
Orán
(San
Ignacio,
Colorada,
Pintascayo,
Las
Pavas-Cerro
Negro
y
Porongal)
y
Caimancito
en
el
sur.
Estos
sistemas
orográficos
se
hallan
cortados
por
amplios
valles
transversales
como
los
de
los
Ríos
Bermejo,
Lipeo,
Porongal-Pescado,
Iruya,
Blanco
(San
Andrés,
Naranjo,
Redonda
y
Santa
Cruz),
Colorado,
Piedras,
Zora,
San
Lorenzo
y
Ledesma.
Todos
estos
constituyen
la
Alta
Cuenca
del
Río
Bermejo.
El
relieve
joven
de
la
región,
con
fuertes
pendientes
en
un
espacio
no
mayor
de
100
km.
entre
las
serranías
occidentales
(5000
m)
y
la
depresión
Bermejo-San
Francisco
(400
m),
origina
una
zona
morfológicamente
muy
activa
y
los
ríos
que
las
surcan
son
verdaderos
torrentes
en
especial
en
los
picos
de
crecida
durante
los
cuales
transportan
desde
sedimentos
de
tamaño
de
bloque
(>1m3)
y
árboles
de
gran
porte, hasta
arcillas.
Debido
a
la
pendiente
existente
adquieren
una
velocidad
importante
por
lo
cual
el
poder
erosivo
y
de
transporte
es
mayor.
En
las
zonas
oeste
y
altas
la
escasa
cobertura
vegetal
y
la
gran
disponibilidad
de
sedimentos
sueltos
existentes,
sumado
a
lluvias
escasas
y
torrenciales
origina
los
fenómenos
de
coladas
de
barros
muy
comunes
en
casi
todos
los
ríos
de
la
región.
Estos,
al
penetrar
a
la
depresión
del
Bermejo-San
Francisco,
pierden
energía
produciendo
la
precipitación
del
material
transportado
y
originando
amplios
conos
aluviales
o
depósitos
de
pie
de
monte;
en
estos
sitios
es
donde
se
ubican
los
amplios
campos
agrícolas,
destinados
principalmente
al
cultivo
de
la
caña
de
azúcar.
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Descripción
biológica
Fauna
Las
amenazas
para
los
distintos
grupos
de
animales
varían
en
intensidad
de
acuerdo
a
las
actividades
desarrolladas.
Sin
embargo
se
pueden
reconocer
algunos
efectos
que
inciden
en
todos
los
grupos,
como
son
la
pérdida
de
hábitat,
la
formación
de
una
estructura
en
mosaico
del
ambiente
y
el
aislamiento
de
los
individuos.
Tanto
para
aves
como
para
mamíferos
y
plantas
se
ha
demostrado
que
las
especies
raras
(de
baja
abundancia
o
pequeño
rango
geográfico)
son
en
general
especialistas
en
hábitat
o
dieta
y/o
endémicas
(Kattan,
1992;
Gaston,
1995).
De
este
modo
también
las
especies
más
sensibles
a
la
acción
humana
serían
aquellas
que
poseen
alta
especificidad
de
hábitat,
grandes
requerimientos
territoriales,
hábitats
alimenticios
especializados,
y
a
menudo
estas
especies
también
presentan
grandes
tamaños
corporales.
a)
Mamíferos
Los
mamíferos
constituyen
uno
de
los
grupos
más
carismáticos
dentro
de
la
fauna,
pero
también
suelen
ser
las
especies
más
susceptibles
a
las
acciones
del
hombre
sobre
el
ambiente,
y
las
más
atractivas
como
objetos
de
caza
de
subsistencia
y
deportiva
o
mascotas.
En
la
Yungas
se
encuentran
representados
120
especies
de
mamíferos
de
las
269
presentes
en
el
NOA.
De
las
diez
especies
de
félidos
neotropicales
8
se
encuentran
en
esta
zona.
Algunas
de
estas
especies
encuentran
aquí
el
último
refugio
para
su
supervivencia
en
Argentina
(jaguar
y
tigrina).
De
las
15
especies
de
mamíferos
de
Argentina
que
se
encuentran
en
peligro
5
de
ellos
se
encuentran
en
las
Yungas
(ANEXOS).
b)
Aves
En
las
yungas
habitan
alrededor
de
583
especies
de
aves,
las
cuales
representan
el
60%
de
las
especies
de
la
Argentina.
Algunos
ejemplos
más
concretos
los
constituyen
relevamientos
puntuales
disponibles
en
el
área,
como
los
de
los
Parques
Nacionales
Calilegua
y
Baritú,
con
332
y
243
especies
reportadas,
respectivamente.
Este
patrón
de
variación
del
número
de
especies
podría
ser
explicado
por
distintas
hipótesis,
aunque
de
un
modo
general
se
acepta
en
muchos
grupos
biológicos
que
la
diversidad
disminuye
al
aumentar
la
altitud,
se
incrementa
cuando
la
heterogeneidad
de
hábitats
es
mayor,
y
es
también
más
grande
en
ambientes
más
productivos
(Karr,
1990;
Rosenzweig,
1995).
Estas
especies
constituyen
el
conjunto
típico
de
aves
de
cada
región,
definidas
como
especies
que
suelen
encontrarse
en
la
mayoría
de
las
localidades
del
Distrito,
aunque
no
necesariamente
abundantes
o
fáciles
de
observar.
Sin
embargo
estas
especies
suelen
dar
una
medida
pobre
de
la
calidad
del
hábitat
donde
se
encuentran.
Esta
región
es
muy
diversa
en
aves
pero
puede
caracterizarse
por
la
presencia
de
pavas
de
monte,
loros,
el
surucuá
o
aurora
(Trogon
curucui),
el
burgo
(Momotus
momota),
pájaros
carpinteros
y
tucanes,
y
de
aves
asociadas
a
los
ríos
de
montaña
como
el
mirlo
de
agua
y
el
pato
de
los
torrentes.
Muchas
de
las
aves
realizan
desplazamientos
altitudinales
entre
los
pisos
de
vegetación
de
Yungas,
relacionados
con
variaciones
en
los
recursos
que
utilizan,
en
particular
con
la
oferta
de
frutos
(Rougés
y
Blake,
com.pers.).
El
conocimiento
de
la
avifauna
de
Yungas
se
limita
a
inventarios
o
colecciones
en
algunas
pocas
localidades
(Di
Giácomo
y
otros,
Chévez
y
otros,
Camperi,
1988,
1990),
y
no
existen
estudios
ecológicos.
El
área
mejor
estudiada
de
Yungas
es
el
Parque
Nacional
El
Rey
donde
se
llevan
a
cabo
trabajos
de
ecología
de
comunidades
y
poblaciones
(Rougés
y
Blake,
Martin).
Sin
embargo
el
estado
de
conservación
de
las
Yungas,
observaciones
de
campo,
y
las
especies
indicadoras
detectadas
en
los
relevamientos
de
los
Parques
Nacionales
Calilegua
y
Baritú,
remarcan
la
importancia
de
estos
ambientes
para
las
comunidades
de
aves.
c)
Anfibios
Anuros
Las
familias
representadas
en
el
país
son
Leptodactylidae,
Bufonidae,
Hylidae,
Rhinodermatidae,
Pseudidae,
Centrolenidae
y
Microhylidae.
Entre
ellas,
algunas
tienen
un
fuerte
componente
Gondwanico
en
su
origen
(Bufonidae
y
Microhylidae),
otras
son
estrictamente
neotropicales
(Leptodactylidae,
Rhinodermatidae,
Pseudidae
y
Centrolenidae).
Bufo
arenarum
(sapo
común)
es
frecuente
en
distintos
ambientes
no
chaqueños
pero
si
en
sus
límites.
Se
encuentra
presente
en
las
partes
bajas
de
las
Yungas
(por
ejemplo
Orán).
Odontophrynus
americanus
(falso
escuerzo)
es
una
especie
característica
de
ambientes
húmedos
en
el
NO
de
Argentina,
aunque
también
se
encuentra
presente
en
otros
de
tipo
semiárido.
P.
borellii
se
encuentra
presente
en
ambientes
de
selvas
de
transición.
Hyla
pulchella
andina,
se
encuentra
en
diversos
ambientes
de
las
Yungas.
Bufo
gallardoi,
Bufo
quechua
y
Bufo
rumbolli
son
especies
recientemente
descriptas
(Carrizo,1992)
y
se
señalan
como
endemismos
de
las
Yungas
de
Jujuy
y
de
Salta.
La
información
para
Bufo
rumbolli
(Calilegua
y
SO
de
Baritú)
indica
la
presencia
de
la
especie
en
ambientes
de
selvas.
Se
han
reconocido
tres
subespecies:
en
Calilegua
(M.
r.
rubriventris),
en
Baritú
(M.
r.
subconcolor)
y
en
Los
Toldos
(M.
r.
toldosensis).
Phyllomedusa
boliviana
(rana
mono
yungueña)
es
endémica
de
las
Yungas
de
Salta
y
Jujuy.
Gastrotheca
christiani
y
Gastrotheca
chrysosticta
(ranas
marsupiales)
son
dos
especies
poco
frecuentes
y
la
presencia
de
ambas
o
de
una
de
ellas
en
ambientes
de
selvas,
es
probable
pero
requiere
de
un
relevamiento
especial.
G.
christiani
y
G.
chrysosticta
han
sido
señaladas
en
el
Parque
Nacional
Calilegua.
A
excepción
de
Lepidobatrachus
laevis,
Chacophrys
pierotti,
Odontophrynus
lavillai
se
encuentran
presentes
en
localidades
del
trayecto
Tartagal
-
Embarcación.
Eleutherodactylus
discoidalis,
es
una
especie
frecuente
de
los
ambientes
de
Yungas.
Telmatobius
oxycephalus
(incluye
T.
barrioi)
restringida
a
ambientes
de
Yungas.
Bufo
paracnemis
(rococo),
Phyllomedusa
sauvagii
(rana
mono),
P.
hypochondrialis,
Scinax
fuscovaria,
S.
nasica,
Leptodactylus
bufonius,
Leptodactylus
elenae,
Leptodactylus
fuscus,
Leptodactylus
gracilis,
Leptodactylus
latinasus,
Leptodactylus
mystacinus,
Leptodactylus
chaquensis
(rana
criolla),
Physalemus
biligonigerus
(sapito
llorón),
Physalemus
cuqui
(sapito
llorón)
y
Elachistocleis
bicolor,
se
encuentran
presentes
en
ambientes
chaqueños
(entre
Tartagal
y
Embarcación)
y
también
en
el
ecotono
Chaco-Yungas.
Hyla
minuta
ha
sido
citada
para
áreas
de
Yungas
de
NO
de
Salta
Especies
de
la
comunidad
de
anuros
de
las
Yungas:
15
Zoogeografía
y
especies
sensibles:
A
continuación
se
analiza
la
composición
de
especies
de
las
diferentes
regiones
zoogeográficas
y
se
identifican
las
especies
blanco
(especialmente
sensible,
por
sus
características
excepcionales
,a
cualquier
potencial
alteración
del
ambiente).
Los
ambientes
de
las
Yungas,
aunque
reducidos
en
Argentina
y
vestigiales
por
ser
los
extremos
de
las
selvas
subtropicales
de
Sudamérica
albergan
taxa
cuyas
características
biológicas
reflejan
la
particularidad
de
estos
ambientes.
Las
especies
chaqueñas
presentes
en
las
Yungas
tienen
una
biología
similar
a
la
de
los
ambientes
chaqueños,
se
encuentran
en
claros
abiertos,
con
vegetación
baja
y
se
reproducen
en
charcas
y
cuerpos
de
agua
estancada.
En
líneas
generales,
los
anuros
de
las
Yungas
dependen
de
la
estación
húmeda
(
no
necesariamente
de
las
tormentas)
para
la
reproducción
y
lo
hacen
en
cuerpos
de
agua
no
estancada,
como
desbordes
de
riachos
en
los
que
existe
algún
flujo
de
agua
corriente,
remansos
o
bien
directamente
en
ríos
y
arroyos
de
cauce
tranquilo.
Otro
aspecto
de
las
particularidades
reproductivas
de
los
anuros
yungueños
es
que
existen
especies
que
prácticamente
no
dependen
de
un
cuerpo
de
agua
para
la
reproducción
ya
que
lo
hacen
en
tierra
y
el
desarrollo
puede
ser
en
el
cuerpo
de
la
hembra.
Especies
sensibles:
Melanophryniscus
rubriventris,
Eleuthrodactylus
discoidalis,
Telmatobius
oxycephalus,
Telmatobis
marmoratus.
d)
Reptiles
Los
Reptiles
en
Argentina
están
representados
en
distintos
ambientes
por
numerosas
especies.
Aunque
muchos
de
los
taxa
citados
para
el
país
son
poco
conocidos
o
su
ubicación
taxonómica
todavía
se
encuentra
en
discusión,
el
caudal
de
información
sobre
la
reptiliofauna
de
nuestro
país
es
grande.
En
el
NO
argentino,
algunas
especies
de
reptiles
son
perseguidas
por
pobladores
rurales
quienes
venden
ejemplares
vivos
a
comerciantes
de
mascotas
o
sus
cueros
a
comerciantes
de
cueros.
Las
especies
seriamente
amenazadas
son
los
caimanes,
las
tortugas,
la
iguana
colorada,
la
lampalagua
y
la
boa
arco
iris.
En
los
últimos
años
también
se
verifica
la
captura
de
algunos
ofidios
venenosos
(en
especial
víboras
de
cascabel)
que
son
enviados
a
centros
de
producción
de
suero
antiofídico
o
laboratorios
que
participan
en
el
mercado
de
crotoxina.
Como
suele
ocurrir
en
estos
casos,
más
de
una
vez,
los
ofidios
capturados
no
corresponden
a
la
especie
y
por
lo
tanto
en
esta
búsqueda,
son
varias
las
serpientes
involucradas.
La
alteración
de
los
ambientes
por
acción
del
hombre
(cultivos,
yacimientos
petroleros,
desmontes)
inciden
notablemente
en
las
distintas
poblaciones
de
reptiles
directa
o
indirectamente,
aunque
sin
información
sobre
la
dinámica
poblacional
de
las
especies
no
se
pueden
instrumentar
medidas
conservacionistas.
La
legislación
nacional
y
las
provinciales
prevén
algunas
cuestiones
sobre
la
explotación
de
recursos
naturales
que
involucre
a
la
fauna
de
reptiles
(normas
para
la
cría
de
iguanas
en
cautiverio,
por
ejemplo)
y
penalizan
el
comercio
de
cueros
y
mascotas.
Otro
aspecto
humano
que
afecta
a
los
reptiles
en
conjunto
es
su
desgraciada
apariencia,
hecho
que
provoca
que
ante
hallazgos
ocasionales
sean
destinados
a
una
muerte
segura.
Listado
de
especies
y
descripción:
Ambas
especies
de
Caiman
(yacaré
ñato
y
overo)
cuentan
con
poblaciones
en
ríos,
arroyos
y
embalses
de
los
ríos
tributarios
del
Bermejo.
Se
encuentran
en
grave
peligro
por
la
caza
indiscriminada
a
la
que
fueron
sometido
(comercio
ilegal
de
pieles).
También
suelen
ser
capturados
por
pobladores
(sobre
todo
las
crías)
como
curiosidad
durante
un
tiempo,
en
los
que
son
sometidos
a
un
cautiverio
cruel.
Las
tortugas
presentes
o
de
probable
presencia
en
el
área
pertenecen
a
dos
grupos
netamente
diferentes,
las
Pleurodira
y
las
Cryptodira.
Todas
ellas
presentan
problemas
de
conservación.
Las
primeras
comprenden
formas
acuáticas
continentales,
que
habitan
en
Sudamérica
y
Australia
y
se
caracterizan
por
la
retracción
del
cuello.
Las
tortugas
en
general
se
encuentran
seriamente
amenazadas
en
nuestro
país
por
la
caza
indiscriminada
a
la
cual
fueron
sometidas
de
hace
mucho
tiempo.
De
algunas
Kinosternon
scorpioides
seriei
todavía
no
se
conoce
muy
bien
el
estado
de
conservación
de
sus
poblaciones,
de
otras
se
ha
señalado
su
condición
de
vulnerabilidad
(Chelonoidis
carbonaria
y
Chelonoidis
chilensis)
por
ser
frecuentemente
capturadas
para
el
comercio
local
e
internacional
de
mascotas.
Especies
sensibles:
Kinosternon
scorpioides
seriei,
rara.
Los
lagartos
y
lagartijas
citados
alcanzan
un
número
de
34
especies,
de
las
cuales
la
presencia
de
7
no
está
confirmada
(Liolaemus
nigriceps,
L.
andinus
poecilochromus,
L.
constanzae,
L.
bitaeniatus,
Cnemidophorus
ocellifer
y
Kentropyx
viridistriga).
Los
amfisbénidos
del
norte
de
Argentina
aparecen
con
mayor
frecuencia
en
ambientes
del
chaco,
aunque
sus
áreas
de
distribución
son
bastante
amplias.
El
grupo
está
compuesto
por
formas
de
morfología
y
ecología
similar.
Son
cavadores
y
su
dieta
es
principalmente
a
base
de
hormigas.
Se
los
conoce
como
“víboras
de
dos
cabezas".
Las
dos
especies
de
boideos
se
encuentran
seriamente
amenazadas
en
todo
el
territorio
argentino.
Epicrates
(boa
arco
iris)
es
mucho
menos
frecuente
que
Boa
constrictor
(lampalagua).
Micrurus
pyrrhocryptus
(coral),
Bothrops
alternatus
(víbora
de
la
cruz)
y
Crotalus
durissus
terrificus
(cascabel)
son
3
de
las
serpientes
ponzoñosas
que
pueden
ser
encontradas
en
estos
ambientes.
Varias
especies
conocidas
como
“lagartijas”
(gimnophthálmidos
y
teídos)
habitan
ambientes
húmedos
de
las
Yungas.
Ameiva
ameiva
ameiva,
especie
poco
frecuente,
ovípara
y
activa
con
temperaturas
elevadas.
Cnemidophorus
leachei
es
rara
y
ha
sido
muy
poco
estudiada.
A
Mabuya
dorsivittata
se
la
encuentra
en
ambientes
húmedos
o
secos,
en
pastizales
bajos
de
espacios
arbolados.
Es
una
especie
ovovivípara
e
insectívora.
El
grado
de
conocimiento
de
la
ofidiofauna
propia
de
las
selvas
subtropicales
es
muy
pobre
debido
a
que
el
estudio
de
los
ofidios
en
campo
depende
de
la
aparición
ocasional
de
los
ejemplares
o
bien
a
un
conocimiento
previo
de
la
historia
natural
de
las
distintas
especies
que
permitan
detectarlos
en
sus
ambientes
naturales.
Es
muy
posible
que
el
número
de
especies
de
ofidios
de
las
Yungas
sea
mucho
más
alto
que
el
reportado
hasta
ahora.
Dado
que
solo
las
tres
especies
mencionadas
serían
endemismos
de
las
Yungas,
ellas
representan
los
blancos
sensibles
al
deterioro
ambiental.
e)
Peces
Las
áreas
de
Yungas
están
surcadas
por
numerosos
cursos
de
agua
que
tienen
sus
nacientes,
por
lo
general,
en
las
estribaciones
de
los
Andes
y
son
mayoritariamente
de
régimen
pluvial,
con
aportes
nivales
en
sólo
pocos
casos.
Atraviesan
en
su
recorrido
áreas
dedicadas
a
industrias,
agricultura
y
centros
urbanos.
Además
se
han
construido
represas
y
embalses
en
los
ríos
con
un
caudal
de
agua
importante,
fundamentalmente
para
riego,
y
se
tiene
prevista
la
construcción
de
nuevos
endicamientos
en
la
zona
(Río
Pescado
I
y
II).
En
consecuencia,
la
distribución
y
abundancia
de
los
hábitats
ha
variado
con
el
tiempo,
no
sólo
naturalmente,
sino
acelerada
por
la
acción
antrópica.
Los
cambios
de
hábitat
trajeron
aparejados
modificaciones
en
las
comunidades
bióticas.
En
el
caso
particular
de
los
peces,
el
conocimiento
sobre
la
composición
de
sus
comunidades
es
escaso
y
fragmentario,
siendo
aún
más
escasos
los
datos
sobre
abundancia,
reproducción,
reclutamiento
y
estado
actual
de
las
especies
que
las
componen.
De
todos
los
cursos
de
agua
de
la
región,
el
río
Bermejo
es
el
que
mayor
atención
ha
recibido,
desde
el
punto
de
vista
de
la
diversidad
de
especies.
Este
río
es
de
orden
superior,
estrechamente
ligado
a
la
actividad
humana.
El
escaso
registro
de
la
diversidad
de
especies
en
este
ambiente,
procede
de
muestreos
realizados
en
afluentes
innominados
del
río
Tartagal,
que
discurren
por
la
sierra
del
mismo
nombre,
en
un
área
próxima
a
una
zona
de
explotación
petrolera.
Se
registraron
las
especies
citadas
en
el
anexo,
depositadas
en
el
Museo
de
Ciencias
Naturales
de
la
Universidad
Nacional
de
Salta
(Gonzo,
inédito).
Volver
a
Arriba
Flora
a)
Las
Selvas
de
Transición
En
este
distrito
se
encuentran
113
spp
arbóreas
y
ha
recibido
indistintamente
la
denominación
de
Distrito
de
las
Selvas
de
Transición
(Cabrera,
1976)
o
Distrito
de
las
Selvas
Pedemontanas
(Brown,
1995;
Prado,
1995).
Las
comunidades
vegetales
características
están
constituidas
por
(Adamoli
et
al.,
1975;
Brown,
1995;
Cabrera,
1976;
Vervoorst,
1982):
i)
Selvas
de
Palo
Blanco
y
Palo
Amarillo:
Es
un
bosque
de
llanura
(pedemontano,
micrófilo)
monzónico.
Está
constituido
por
árboles
de
20
a
30
m
de
altura
con
dominio
del
palo
amarillo
(Phyllostylon
rhamnoides),
palo
blanco
(Calycophyllum
multiflorum)
y
guayaibí
(Patagonula
americana),
y
luego
un
estrato
de
unos
dos
metros
de
altura
de
hierbas
y
arbustos,
además
de
abundantes
enredaderas
y
epífitos.
ii)
Bosques
ribereños:
Con
frecuencia
predomina
la
tusca
(Acacia
aroma).
Ocupan
las
terrazas
bajas
inmediatas
a
los
ríos
y
están
formados
principalmente
por
Leguminosas
Mimosoideas
espinosas.
iii)
Bosquecillos
marginales:
Formados
por
árboles
pequeños
y
arbustos,
con
predominio
del
guaranguay
(Tecoma
stans),
el
palo
bobo
(Tessaria
integrifolia)
y
el
sauce
(Salix
humboldtiana).
Crecen
sobre
el
lecho
de
inundación
de
los
ríos.
Especies:
552
Especies
amenazadas:
22
Endemismos:
33
b)
Las
Selvas
Montanas
En
este
distrito
se
encuentran
118
spp.
de
árboles,
con
una
densidad
de
250
a
350
árboles
por
ha.
y
ocupa
las
laderas
orientales
de
las
primeras
cadenas
de
montañas
del
NOA,
entre
aproximadamente
los
550
y
los
1.600
m
snm.
De
acuerdo
a
Cabrera
(1976)
y
Hueck
(1978)
se
pueden
reconocer
dos
tipos
de
comunidades
principales:
i)Las
Selvas
de
Laurel
(o
Selva
Basal).
Estas
selvas
se
distribuyen
al
pie
de
los
cordones
montañosos
y
penetra
frecuentemente
en
angostas
fajas
a
los
terrenos
precordilleranos
entre
los
600
y
los
900
m
snm
(Hueck,
1978).
En
ellas
se
pueden
encontrar
un
promedio
de
entre
20
y
40
especies
por
hectárea
según
el
lugar
(Brown,
1995).
El
estrato
superior
de
unos
30
m
de
altura
está
formado
por
árboles
cuyas
especies
dominantes
son
el
laurel
(Phoebe
porphyria),
el
palo
barroso
u
horco
molle
(Blepharocalyx
gigantea)
y
los
cedros
(Cedrella
lilloi
y
C.
angustifolia).
Un
segundo
estrato
arbóreo
lo
forman
las
especies
que
no
exceden
los
20
m
de
altura
como
el
chal
chal
(Allophyllus
edulis),
el
palo
luz
(Prunus
tucumanensis)
y
el
sauco
(Xanthoxylon
coco).
Los
arbustos
forman
un
tercer
estrato
de
dos
a
cuatro
metros
de
altura.
Se
destacan
la
caña
(Chusquea
lorentziana),
la
ortiga
brava
(Urera
baccifera)
y
el
bizcochero
(Miconia
ioneura).
El
cuarto
estrato
lo
forman
las
grandes
hierbas
de
uno
a
dos
metros
de
altura,
como
Polymnia
macroscypha,
Senecio
peregrinus
y
Senecio
boomanii.
Entre
las
especies
herbáceas
menores
se
destaca
un
helecho
que
a
veces
cubre
completamente
el
suelo,
Pteris
deflexa.
El
quinto
estrato
o
estrato
muscinal
está
formado
por
especies
que
crecen
al
ras
del
suelo,
constituido
por
fanerógamas
rastreras
o
pigmeas
como
Sibthorpia
conspicua,
Stellaria
media
y
Hydrocotyle
bonplandii,
una
pteridófita
muy
abundante,
Selaginella
nova-hollandiae
y
numerosas
especies
de
musgos
y
líquenes.
Las
lianas
y
enredaderas
son
muy
abundantes,
las
más
frecuentes
son
Passiflora
urnaefolia,
P.
morifolia
y
P.
tenuifolia,
entre
otras.
Las
plantas
epífitas
también
son
abundantes,
especialmente
sobre
los
laureles
y
tipas,
predominan
los
líquenes,
helechos
y
Bromeliáceas,
entre
estas
últimas
son
muy
conspicuas
Aechmea
distichantha,
Vriesea
friburgensis
y
Tillandsia
schreiteri.
Están
presentes
en
este
distrito
la
Maroma
,
Lecherón
o
Higuera
estranguladora
(Ficus
Maroma)
y
dos
especies
de
helechos
arborescentes
,
de
hasta
10
metros
de
altura
(Cyathea
O´donnelliana
y
Nephelea
incana).
ii)Las
Selvas
de
Mirtáceas.
Estas
selvas
se
desarrollan
entre
los
800
y
1.200
m
snm,
pero
según
un
gráfico
idealizado,
a
esta
latitud,
esta
comunidad
se
establece
entre
los
900
y
1.250
m
snm
(Hueck,
1978).
En
esta
comunidad
desaparecen
los
grandes
árboles
de
la
selva
(Phoebe,
Blepharocalyx
y
Cedrela)
presentándose
más
a
menudo
árboles
de
alturas
medias,
especialmente
el
mato
(Myrcianthes
pungens),
el
arrayán
(Eugenia
uniflora)
y
otras
Mirtáceas
de
porte
mediano
y
frecuentemente
con
fustes
torcidos.
También
hay
una
gran
abundancia
de
musgos,
ya
sea
en
cojines
sobre
el
piso
o
colgando
sobre
los
árboles.
Especies:
514
Especies
amenazadas:
22
Endemismos:
20
c)
Los
Bosques
Montanos
Este
Distrito
se
extiende
aproximadamente
entre
los
1.200
y
los
3.000
m
snm
(Cabrera,
1976;
Ramadori,
1986;
Vervoorst,
1982).
De
acuerdo
a
Cabrera
(1976),
Ramadori
(1986)
y
Vervoorst
(1982)
las
comunidades
vegetales
características
de
este
Distrito
son
tres:
i)
Los
Bosques
de
Pino:
esta
comunidad
se
establece
entre
los
1.250
y
1.700
m
snm
(Hueck,
1978).
La
especie
dominante
es
siempre
el
pino
del
cerro
(Podocarpus
parlatorei),
conífera
de
cerca
de
30
m
de
altura,
asociada
frecuentemente
con
el
nogal
(Juglans
australis)
y
el
aliso
(Alnus
acuminata).
ii)
Los
Bosques
de
Aliso:
esta
comunidad
se
establece
entre
los
1.700
y
2.500
m
snm
(Hueck,
1978).
Son
bosques
caducifolìos,
donde
la
especie
dominante
es
el
aliso
(Alnus
acuminata),
de
unos
8
m
de
altura,
de
hojas
caducas,
que
crece
formando
bosques
casi
puros.
Como
elementos
secundarios
pueden
encontrarse
ejemplares
de
pino
del
cerro
o
Queñoa.
iii)
Los
Bosques
de
Queñoa:
esta
comunidad
se
establece
entre
los
1.700
y
3.000
m
snm
(Hueck,
1978).
Estos
bosques
están
formados
por
árboles
de
Queñoa
(Polylepis
australis)
achaparrados,
de
4
a
6
m
de
altura.
A
medida
que
ascienden
por
las
laderas
se
hacen
más
bajos
y
retorcidos,
hasta
adquirir
aspecto
arbustivo
y
hallarse
dispersos
en
la
comunidad
siguiente.
Especies:
366
Especies
amenazadas:
23
Endemismos:
17
e)
Las
Praderas
Para
algunos
autores
esta
unidad
merecería
ser
considerada
aparte
de
esta
Provincia
pues
estaría
más
relacionada
con
la
del
Páramo
(Brown,
1995).
Los
prados
montanos
se
encuentran
con
frecuencia
alternando
con
los
bosques
de
Queñoa,
por
encima
de
los
bosques
de
aliso,
entre
los
2.300
m
snm
y
los
3.000
m
snm.
Según
Ramadori
(1986)
de
acuerdo
a
criterios
fisonómicos
se
distinguen
tres
tipos
de
praderas
montanas
:
i)
Pastizal
puro:
Se
trata
de
un
pastizal
alto,
cerrado
puro
y
con
tres
estratos.
Las
especies
que
predominan
son
Lamphrothyrsus
hieronymi,
Stipa
sp.,
Agrostis
sp.,
etc..
Se
desarrolla
en
las
partes
alta
y
media
de
las
laderas,
por
encima
de
los
2.900
m
snm,
en
todas
las
exposiciones,
y
por
debajo
de
este
nivel
sólo
en
las
N
y
N-NO.
ii)
Pastizal
con
sinusia
de
arbustos:
Esta
comunidad
está
constituida
por
un
pastizal
alto,
cerrado,
con
una
sinusia
de
arbustos,
variando
la
cobertura
de
estos
en
función
de
la
altura,
exposición
y
profundidad
del
suelo.
iii)
Pastizal
con
sinusia
de
latifoliadas:
Se
trata
de
un
pastizal
alto,
cerrado,
con
sinusia
de
latifoliadas
altas,
con
tres
estratos.
Especies:
176
Especies
amenazadas:
11
Endemismos:
8
Volver
a
Arriba
Este
informe es la continuación de:
1.- Introducción
y continúa en:
2.-
El
Hombre
en
las
Yungas
3.-
Problemas
de
Conservación
y
Propuestas
de
solución.
Autores
Ing.
Martín
M. Herrán
Biol.
Pablo
G.
Perovic
Dra.
Patricia
Marconi
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Aguilera
Colaboradores
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