Las Yungas - Descripción

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Descripción geográfica

Esta región se emplaza en su mayor parte sobre el borde oriental de la Cordillera de los Andes y la zona colindante de la Llanura Chaqueña. Comprende de naciente a poniente las siguientes provincias geológicas:

·      Llanura Chaqueña.

·      Sierras Subandinas.

·      Cordillera Oriental.

·      Puna.

   Las tres últimas se truncan hacia el sur en el lineamiento de Tucumán. Estas provincias geológicas, a excepción de la primera, conforman un conjunto de serranías sub-paralelas de rumbo noroeste-sudeste, de altura variable y características geológicas particulares a cada región.

   La Cordillera Oriental es la provincia geológica que se ubica como contrafuerte oriental de la Puna, en una franja angosta en sentido este-oeste de aproximadamente 100 km. de ancho y que se extiende desde la ciudad de Tucumán hasta Bolivia.

Se caracteriza por un relieve montañoso muy quebrado que desciende abruptamente hacia el oriente desde los 5000 hasta los 1500 m snm en un corto espacio, lo que origina valles muy profundos (quebradas). Se destacan en el occidente la Sierra de Santa Victoria, con el Cerro Fundición (5055 m) como punto culminante y las Sierras de Zenta, Hornocal y Altos de Tilcara, cortadas por las Quebradas de Humahuaca, Iruya y Nazareno.

   Las Sierras Subandinas o primer escalón del edificio andino ocupan una posición intermedia entre la Llanura Chaqueña y la Cordillera Oriental, paralelas a esta última. Los límites con ambas son transiccionales.

   Consecuentemente con esa posición los cordones orográficos como los Cinco Picachos, Cumbres  de Ovejería y Calilegua (Cerro Amarillo, 3600 m) pierden altura hacia el naciente hasta convertirse en simples lomadas muy poco elevadas sobre la depresión circundante al eje de los Ríos Bermejo-Grande de Tarija y San Francisco (450 a 300 m snm), como lo son las lomas bajas de Orán (San Ignacio, Colorada, Pintascayo, Las Pavas-Cerro Negro y Porongal) y Caimancito en el sur.

   Estos sistemas orográficos se hallan cortados por amplios valles transversales como los de los Ríos Bermejo, Lipeo, Porongal-Pescado, Iruya, Blanco (San Andrés, Naranjo, Redonda y Santa Cruz), Colorado, Piedras, Zora, San Lorenzo y Ledesma. Todos estos constituyen la Alta Cuenca del Río Bermejo.

   El relieve joven de la región, con fuertes pendientes en un espacio no mayor de 100 km. entre las serranías occidentales (5000 m) y la depresión Bermejo-San Francisco (400 m), origina una zona morfológicamente muy activa y los ríos que las surcan son verdaderos torrentes en especial en los picos de crecida durante los cuales transportan desde sedimentos de tamaño de bloque (>1m3) y árboles de gran porte, hasta arcillas. Debido a la pendiente existente adquieren una velocidad importante por lo cual el poder erosivo y de transporte es mayor.

   En las zonas oeste y altas la escasa cobertura vegetal y la gran disponibilidad de sedimentos sueltos existentes, sumado a lluvias escasas y torrenciales origina los fenómenos de coladas de barros muy comunes en casi todos los ríos de la región. Estos, al penetrar a la depresión del Bermejo-San Francisco,  pierden energía produciendo la precipitación del material transportado y originando amplios conos aluviales o depósitos de pie de monte; en estos sitios es donde se ubican los amplios campos agrícolas, destinados principalmente al cultivo de la caña de azúcar.  

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Descripción biológica

Fauna

   Las amenazas para los distintos grupos de animales varían en intensidad de acuerdo a las actividades desarrolladas. Sin embargo se pueden reconocer algunos efectos que inciden en todos los grupos, como son la pérdida de hábitat, la formación de una estructura en mosaico del ambiente y el aislamiento de los individuos.

   Tanto para aves como para mamíferos y plantas se ha demostrado que las especies raras (de baja abundancia o pequeño rango geográfico) son en general especialistas en hábitat o dieta y/o endémicas (Kattan, 1992; Gaston, 1995). De este modo también las especies más sensibles a la acción humana serían aquellas que poseen alta especificidad de hábitat, grandes requerimientos territoriales, hábitats alimenticios especializados, y a menudo estas especies también presentan grandes tamaños corporales.

 a) Mamíferos

   Los mamíferos constituyen uno de los grupos más carismáticos dentro de la fauna, pero también suelen ser las especies más susceptibles a las acciones del hombre sobre el ambiente, y las más atractivas como objetos de caza de subsistencia y deportiva o mascotas. En la Yungas se encuentran representados 120 especies de mamíferos de las 269 presentes en el NOA. De las diez especies de félidos neotropicales 8 se encuentran en esta zona. Algunas de estas especies encuentran aquí el último refugio para su supervivencia en Argentina (jaguar y tigrina). De las 15 especies de mamíferos de Argentina que se encuentran en peligro 5 de ellos se encuentran en las Yungas (ANEXOS).

 b) Aves

   En las yungas habitan alrededor de 583 especies de aves, las cuales representan el 60% de las especies de la Argentina. Algunos ejemplos más concretos los constituyen relevamientos puntuales disponibles en el área, como los de los Parques Nacionales Calilegua y Baritú, con 332 y 243 especies reportadas, respectivamente. Este patrón de variación del número de especies podría ser explicado por distintas hipótesis, aunque de un modo general se acepta en muchos grupos biológicos que la diversidad disminuye al aumentar la altitud, se incrementa cuando la heterogeneidad de hábitats es mayor, y es también más grande en ambientes más productivos (Karr, 1990; Rosenzweig, 1995).

   Estas especies constituyen el conjunto típico de aves de cada región, definidas como especies que suelen encontrarse en la mayoría de las localidades del Distrito, aunque no necesariamente abundantes o fáciles de observar.  Sin embargo estas especies suelen dar una medida pobre de la calidad del hábitat donde se encuentran.

   Esta región es muy diversa en aves pero puede caracterizarse por la presencia de pavas de monte, loros, el surucuá  o aurora (Trogon curucui), el burgo (Momotus momota), pájaros carpinteros y tucanes, y de aves asociadas a los ríos de montaña como el mirlo de agua y el pato de los torrentes. Muchas de las aves realizan desplazamientos altitudinales entre los pisos de vegetación de Yungas,  relacionados con variaciones en los recursos que utilizan, en particular con la oferta de frutos (Rougés y Blake, com.pers.).

El conocimiento de la avifauna de Yungas se limita a inventarios o colecciones en algunas pocas localidades (Di Giácomo y otros, Chévez y otros, Camperi, 1988, 1990), y no existen estudios ecológicos. El área mejor estudiada de Yungas es el Parque Nacional El Rey donde se llevan a cabo trabajos de ecología de comunidades y poblaciones (Rougés y Blake, Martin). Sin embargo el estado de conservación de las Yungas, observaciones de campo, y las especies indicadoras detectadas en los relevamientos de los Parques Nacionales Calilegua y Baritú, remarcan la importancia de estos ambientes para las comunidades de aves.

c) Anfibios

 Anuros

   Las familias representadas en el país son Leptodactylidae, Bufonidae, Hylidae, Rhinodermatidae, Pseudidae, Centrolenidae y Microhylidae. Entre ellas, algunas tienen un fuerte componente Gondwanico en su origen (Bufonidae y Microhylidae), otras son estrictamente neotropicales (Leptodactylidae, Rhinodermatidae, Pseudidae y Centrolenidae).

   Bufo arenarum (sapo común) es frecuente en distintos ambientes no chaqueños pero si en sus límites. Se encuentra presente en las partes bajas de las Yungas (por ejemplo Orán). Odontophrynus americanus (falso escuerzo) es una especie característica de ambientes húmedos en el NO de Argentina, aunque también se encuentra presente en otros de tipo semiárido. P. borellii se encuentra presente en ambientes de selvas de transición. Hyla pulchella andina, se encuentra en diversos ambientes de las Yungas.

   Bufo gallardoi, Bufo quechua y Bufo rumbolli son especies recientemente descriptas (Carrizo,1992)  y se señalan como endemismos de las Yungas de  Jujuy y de Salta. La información para Bufo rumbolli (Calilegua y SO de Baritú) indica la presencia de la especie en ambientes de selvas. Se han reconocido tres subespecies: en Calilegua (M. r. rubriventris), en Baritú (M. r. subconcolor) y en Los Toldos (M. r. toldosensis). Phyllomedusa boliviana (rana mono yungueña) es endémica de las Yungas de Salta y Jujuy.

   Gastrotheca christiani y Gastrotheca chrysosticta (ranas marsupiales) son dos especies poco frecuentes y la presencia de ambas o de una de ellas en ambientes de selvas, es probable pero requiere de un relevamiento especial. G. christiani y G. chrysosticta han sido señaladas en el Parque Nacional Calilegua.

   A excepción de Lepidobatrachus laevis, Chacophrys pierotti, Odontophrynus lavillai se encuentran presentes en localidades del trayecto Tartagal - Embarcación.

Eleutherodactylus discoidalis, es una especie frecuente de los ambientes de Yungas. Telmatobius oxycephalus (incluye T. barrioi) restringida a ambientes de Yungas.

   Bufo paracnemis (rococo), Phyllomedusa sauvagii (rana mono), P. hypochondrialis, Scinax fuscovaria, S. nasica, Leptodactylus bufonius, Leptodactylus elenae, Leptodactylus fuscus, Leptodactylus gracilis, Leptodactylus latinasus, Leptodactylus mystacinus, Leptodactylus chaquensis (rana criolla), Physalemus biligonigerus (sapito llorón), Physalemus cuqui  (sapito llorón) y Elachistocleis bicolor, se encuentran presentes en ambientes chaqueños (entre Tartagal y Embarcación) y también en el ecotono Chaco-Yungas. Hyla minuta  ha sido citada para áreas de Yungas de NO de Salta

 Especies de la comunidad de anuros de las Yungas:             15

 Zoogeografía y especies sensibles:

   A continuación se analiza la composición de especies de las diferentes regiones zoogeográficas y se identifican las especies blanco (especialmente sensible, por sus características  excepcionales ,a cualquier potencial alteración del ambiente).

   Los ambientes de las Yungas, aunque reducidos en Argentina y vestigiales por ser los extremos de las selvas subtropicales de Sudamérica albergan taxa cuyas características biológicas reflejan la particularidad de estos ambientes.

   Las especies chaqueñas presentes en las Yungas tienen una biología similar a la de los ambientes chaqueños, se encuentran en claros abiertos, con vegetación baja y se reproducen en charcas y cuerpos de agua estancada.

   En líneas generales, los anuros de las Yungas dependen de la estación húmeda ( no necesariamente de las tormentas) para la reproducción y lo hacen en cuerpos de agua no estancada, como desbordes de riachos en los que existe algún flujo de agua corriente, remansos o bien directamente en ríos y arroyos de cauce tranquilo. Otro aspecto de las particularidades reproductivas de los anuros yungueños es que existen especies que prácticamente no dependen de un cuerpo de agua para la reproducción ya que lo hacen en tierra y el desarrollo puede ser en el cuerpo de la hembra.

   Especies sensibles: Melanophryniscus rubriventris, Eleuthrodactylus discoidalis, Telmatobius oxycephalus, Telmatobis marmoratus.

 d) Reptiles

   Los Reptiles en Argentina están representados en distintos ambientes por numerosas especies. Aunque muchos de los taxa citados para el país son poco conocidos o su ubicación taxonómica todavía se encuentra en discusión, el caudal de información sobre la reptiliofauna de nuestro país es grande.

   En el NO argentino, algunas especies de  reptiles son perseguidas por pobladores rurales quienes venden ejemplares vivos a comerciantes de mascotas o sus cueros a comerciantes de cueros. Las especies seriamente amenazadas son los caimanes, las tortugas, la iguana colorada, la lampalagua y la boa arco iris. En los últimos años también se verifica la captura de algunos ofidios venenosos (en especial víboras de cascabel) que son enviados a centros de producción de suero antiofídico o laboratorios que participan en el mercado de crotoxina. Como suele ocurrir en estos casos, más de una vez, los ofidios capturados no corresponden a la especie  y por lo tanto en esta búsqueda, son varias las serpientes involucradas.

   La alteración de los ambientes por acción del hombre  (cultivos,  yacimientos petroleros, desmontes) inciden notablemente en las distintas poblaciones de reptiles directa o indirectamente, aunque sin información sobre la dinámica poblacional de las especies no se pueden instrumentar medidas conservacionistas. La legislación nacional y las provinciales prevén algunas cuestiones sobre la explotación de recursos naturales que involucre a la fauna de reptiles (normas para la cría de iguanas en cautiverio, por ejemplo) y penalizan el comercio de cueros y mascotas.

   Otro aspecto humano que afecta a los reptiles en conjunto es su desgraciada apariencia, hecho que provoca que ante hallazgos ocasionales sean destinados a una muerte segura. 

Listado de especies y descripción:

   Ambas especies de Caiman (yacaré ñato y overo) cuentan con poblaciones en ríos, arroyos y embalses de los ríos tributarios del Bermejo. Se encuentran en grave peligro por la caza indiscriminada a la que fueron sometido  (comercio ilegal de pieles). También suelen ser capturados por pobladores (sobre todo las crías) como curiosidad durante un tiempo, en los que son sometidos a un cautiverio cruel.

   Las tortugas presentes o de probable presencia en el área pertenecen a dos grupos netamente diferentes, las Pleurodira y las Cryptodira. Todas ellas presentan problemas de conservación.

   Las primeras comprenden formas acuáticas continentales, que habitan en Sudamérica y Australia y se caracterizan por la retracción del cuello.

   Las tortugas en general se encuentran seriamente amenazadas en nuestro país por la caza indiscriminada a la cual fueron sometidas de hace mucho tiempo. De algunas Kinosternon scorpioides seriei  todavía no se conoce muy bien el estado de conservación de sus poblaciones, de otras se ha señalado su condición de vulnerabilidad (Chelonoidis carbonaria y Chelonoidis chilensis) por ser  frecuentemente capturadas para el comercio local e internacional de mascotas.

Especies sensibles: Kinosternon scorpioides seriei, rara.

   Los lagartos y lagartijas citados alcanzan un número de 34 especies, de las cuales la presencia de 7 no está confirmada (Liolaemus nigriceps, L. andinus poecilochromus, L. constanzae, L. bitaeniatus, Cnemidophorus ocellifer y Kentropyx viridistriga).

   Los amfisbénidos del norte de Argentina aparecen con mayor frecuencia en ambientes del chaco, aunque sus áreas de distribución son bastante amplias. El grupo está compuesto por formas de morfología y ecología similar. Son cavadores y su dieta es principalmente a base de hormigas. Se los conoce como “víboras de dos cabezas".

   Las dos especies de boideos se encuentran seriamente amenazadas en todo el territorio argentino. Epicrates (boa arco iris) es mucho menos frecuente que  Boa constrictor (lampalagua). Micrurus pyrrhocryptus (coral), Bothrops alternatus (víbora de la cruz) y Crotalus durissus terrificus (cascabel) son 3 de las serpientes ponzoñosas que pueden ser encontradas en estos ambientes.

   Varias especies conocidas como “lagartijas” (gimnophthálmidos y teídos) habitan ambientes húmedos de las Yungas. Ameiva ameiva ameiva, especie poco frecuente,  ovípara y activa con temperaturas elevadas. Cnemidophorus leachei es rara y ha sido muy poco estudiada.

   A Mabuya dorsivittata  se la encuentra en ambientes húmedos o secos, en pastizales bajos de espacios arbolados. Es una especie ovovivípara e insectívora.

   El grado de conocimiento de la ofidiofauna propia de las selvas subtropicales es muy pobre debido a que el estudio de los ofidios en campo depende de la aparición ocasional de los ejemplares o bien a un conocimiento previo de la historia natural de las distintas especies que permitan detectarlos en sus ambientes naturales. Es muy posible que el número de especies de ofidios de las Yungas sea mucho más alto que el reportado hasta ahora.

   Dado que solo las tres especies mencionadas serían endemismos de las Yungas, ellas representan los blancos sensibles al deterioro ambiental.

e) Peces

   Las áreas de Yungas están surcadas por numerosos cursos de agua que tienen sus nacientes, por lo general, en las estribaciones de los Andes y son mayoritariamente de régimen pluvial, con aportes nivales en sólo pocos casos. Atraviesan en su recorrido áreas dedicadas a industrias, agricultura y centros urbanos. Además se han construido represas y embalses en los ríos con un caudal de agua importante, fundamentalmente para riego, y se tiene prevista la construcción de nuevos endicamientos en la zona (Río Pescado I y II).

   En consecuencia, la distribución y abundancia de los hábitats ha variado con el tiempo, no sólo naturalmente, sino acelerada por la acción antrópica. Los cambios de hábitat trajeron aparejados modificaciones en las comunidades bióticas. En el caso particular de los peces, el conocimiento sobre la composición de sus comunidades es escaso y fragmentario, siendo aún más escasos los datos sobre abundancia, reproducción, reclutamiento y estado actual de las especies que las componen.

   De todos los cursos de agua de la región, el río Bermejo es el que mayor atención ha recibido, desde el punto de vista de la diversidad de especies. Este río es de orden superior, estrechamente ligado a la actividad humana.

   El escaso registro de la diversidad de especies en este ambiente, procede de muestreos realizados en afluentes innominados del río Tartagal, que discurren por la sierra del mismo nombre, en un área próxima a una zona de explotación petrolera. Se registraron las especies citadas en el anexo, depositadas en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Salta (Gonzo, inédito).

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Flora

 a) Las Selvas de Transición

   En este distrito se encuentran 113 spp arbóreas y  ha recibido indistintamente la denominación de Distrito de las Selvas de Transición (Cabrera, 1976) o Distrito de las Selvas Pedemontanas (Brown, 1995; Prado, 1995).

   Las comunidades vegetales características están constituidas por (Adamoli et al., 1975; Brown, 1995; Cabrera, 1976; Vervoorst, 1982):

i)  Selvas de Palo Blanco y Palo Amarillo: Es un bosque de llanura (pedemontano, micrófilo) monzónico. Está constituido por árboles de 20 a 30 m de altura con dominio del palo amarillo (Phyllostylon rhamnoides), palo blanco (Calycophyllum multiflorum) y guayaibí (Patagonula americana), y luego un estrato de unos dos metros de altura de hierbas y arbustos, además de abundantes enredaderas y epífitos.

ii) Bosques ribereños: Con frecuencia predomina la tusca (Acacia aroma). Ocupan las terrazas bajas inmediatas a los ríos y están formados principalmente por Leguminosas Mimosoideas espinosas.

iii)  Bosquecillos marginales: Formados por árboles pequeños y arbustos, con predominio del guaranguay (Tecoma stans), el palo bobo (Tessaria integrifolia) y el sauce (Salix humboldtiana).  Crecen sobre el lecho de inundación de los ríos.

Especies: 552

Especies amenazadas: 22

Endemismos: 33

 

b) Las Selvas Montanas

   En este distrito se encuentran 118 spp. de árboles, con una densidad de 250 a 350 árboles por ha. y ocupa las laderas orientales de las primeras cadenas de montañas del NOA, entre aproximadamente los 550 y los 1.600 m snm.

   De acuerdo a Cabrera (1976) y Hueck (1978) se pueden reconocer dos tipos de comunidades principales:

i)Las Selvas de Laurel (o Selva Basal). Estas selvas se distribuyen al pie de los cordones montañosos y penetra frecuentemente en angostas fajas a los terrenos precordilleranos entre los 600 y los 900 m snm (Hueck, 1978). En ellas se pueden encontrar  un promedio de entre 20 y 40 especies por hectárea según el lugar (Brown, 1995). El estrato superior de unos 30 m de altura está formado por árboles cuyas especies dominantes son el laurel (Phoebe porphyria), el palo barroso u horco molle (Blepharocalyx gigantea) y los cedros (Cedrella lilloi y C. angustifolia).

   Un segundo estrato arbóreo lo forman las especies que no exceden los 20 m de altura como el chal chal (Allophyllus edulis), el palo luz (Prunus tucumanensis) y el sauco (Xanthoxylon coco). Los arbustos forman un tercer estrato de dos a cuatro metros de altura. Se destacan la caña (Chusquea lorentziana), la ortiga brava (Urera baccifera) y el bizcochero (Miconia ioneura). El cuarto estrato lo forman las grandes hierbas de uno a dos metros de altura, como Polymnia macroscypha, Senecio peregrinus y Senecio boomanii. Entre las especies herbáceas menores se destaca un helecho que a veces cubre completamente el suelo, Pteris deflexa.

   El quinto estrato o estrato muscinal está formado por especies que crecen al ras del suelo, constituido por fanerógamas rastreras o pigmeas como Sibthorpia conspicua, Stellaria media y Hydrocotyle bonplandii, una pteridófita muy abundante, Selaginella nova-hollandiae y numerosas especies de musgos y líquenes. Las lianas y enredaderas son muy abundantes, las más frecuentes son Passiflora urnaefolia, P. morifolia y P. tenuifolia, entre otras. Las plantas epífitas también son abundantes, especialmente sobre los laureles y tipas, predominan los líquenes, helechos y Bromeliáceas, entre estas últimas son muy conspicuas Aechmea distichantha, Vriesea friburgensis y Tillandsia schreiteri.

   Están presentes en este distrito la Maroma , Lecherón o Higuera estranguladora (Ficus Maroma) y  dos especies de helechos arborescentes , de hasta 10 metros de altura (Cyathea O´donnelliana y Nephelea incana).

ii)Las Selvas de Mirtáceas. Estas selvas se desarrollan entre los 800 y 1.200 m snm, pero según un gráfico idealizado, a esta latitud, esta comunidad se establece entre los 900 y 1.250 m snm (Hueck, 1978). En esta comunidad desaparecen los grandes árboles de la selva (Phoebe, Blepharocalyx y Cedrela) presentándose más a menudo árboles de alturas medias, especialmente el mato (Myrcianthes pungens), el arrayán (Eugenia uniflora) y otras Mirtáceas de porte mediano y frecuentemente con fustes torcidos. También hay una gran abundancia de musgos, ya sea en cojines sobre el piso o colgando sobre los árboles.

Especies: 514

Especies amenazadas: 22

Endemismos: 20

 

c) Los Bosques Montanos

   Este Distrito se extiende aproximadamente entre los 1.200 y los 3.000 m snm (Cabrera, 1976; Ramadori, 1986; Vervoorst, 1982).

De acuerdo a Cabrera (1976), Ramadori (1986) y Vervoorst (1982) las comunidades vegetales características de este Distrito son tres:

i) Los Bosques de Pino: esta comunidad se establece entre los 1.250 y 1.700 m snm (Hueck, 1978). La especie dominante es siempre el pino del cerro (Podocarpus parlatorei), conífera de cerca de 30 m de altura, asociada frecuentemente con el nogal (Juglans australis) y el aliso (Alnus acuminata).

ii) Los Bosques de Aliso: esta comunidad se establece entre los 1.700 y 2.500 m snm (Hueck, 1978). Son bosques caducifolìos, donde la especie dominante es el aliso (Alnus acuminata), de unos 8 m de altura, de hojas caducas, que crece formando bosques casi puros. Como elementos secundarios pueden encontrarse ejemplares de pino del cerro o Queñoa.

iii) Los Bosques de Queñoa: esta comunidad se establece entre los 1.700 y 3.000 m snm (Hueck, 1978). Estos bosques están formados por árboles de Queñoa (Polylepis australis) achaparrados, de 4 a 6 m de altura. A medida que ascienden por las laderas se hacen más bajos y retorcidos, hasta adquirir aspecto arbustivo y hallarse dispersos en la comunidad siguiente.

Especies: 366

Especies amenazadas: 23

Endemismos: 17

 

e) Las Praderas

   Para algunos autores esta unidad merecería ser considerada aparte de esta Provincia pues estaría más relacionada con la del Páramo (Brown, 1995). Los prados montanos se encuentran con frecuencia alternando con los bosques de Queñoa, por encima de los bosques de aliso, entre los 2.300 m snm y los 3.000 m snm.

   Según Ramadori (1986) de acuerdo a criterios fisonómicos se distinguen tres tipos de praderas montanas :

i) Pastizal puro: Se trata de un pastizal alto, cerrado puro y con tres estratos.  Las especies que predominan son Lamphrothyrsus hieronymi, Stipa sp., Agrostis sp., etc.. Se desarrolla en las partes alta y media de las laderas, por encima de los 2.900 m snm, en todas las exposiciones, y por debajo de este nivel sólo en las N y N-NO.

ii) Pastizal con sinusia de arbustos: Esta comunidad está constituida por un pastizal alto, cerrado, con una sinusia de arbustos, variando la cobertura de estos en función de la altura, exposición y profundidad del suelo.

iii) Pastizal con sinusia de latifoliadas: Se trata de un pastizal alto, cerrado, con sinusia de latifoliadas altas, con tres estratos.

Especies: 176

Especies amenazadas:  11

Endemismos: 8

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Este informe es la continuación de:

1.- Introducción

 

y continúa en:

2.- El Hombre en las Yungas

3.- Problemas de Conservación y Propuestas de solución.

 

Autores

Ing. Martín M. Herrán
Biol. Pablo G. Perovic
Dra. Patricia Marconi
Geol. Nestor Aguilera

Colaboradores

Dra. Sandra Caziani
Dra. Marissa Fabrezi
Biol.
Norma Hilgert
Lic. Gladys Gonzo

Claudia Flores
Ernesto Echazú

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