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En
el
Km.
1027,5
de
la
Ruta
14,
en
las
sierras
centrales
misioneras,
forjado
a
puro
corazón
y
empuje,
cobijado
en
el
amor
por
la
selva
y
sus
habitantes,
enfrentando
innumerables
adversidades, ignorancias y carencias, Bernardino González
le
dió
vida
a
su
sueño
y
esperanza:
aportar
su
parte
para
Preservar
los
últimos
pulmones
de
la
tierra.
Y
vaya
si
lo
está
logrando.
A
pesar
de
vivir
en
Tigre,
Provincia
de
Buenos
Aires,
compró
hace
unos
años
400
hectáreas
de
selva
en
cercanías
de
Fracrán
y
junto
con
su
esposa
decidieron
hacerla
Reserva
Natural.
Abrieron
caminos,
lucharon
(y
luchan)
contra
los
cazadores
furtivos,
contactaron
gente
interesada
y
conocedora
de
la
selva,
construyeron dos cabañas
y
compraron
un
camión
Unimog
para
moverse.
Hoy, mediante varios convenios firmados con propietarios vecinos, la superficie
protegida alcanza las 2.500 hectáreas, se han integrado una
familia de colonos al proyecto y esperan continuar con otros
vecinos.
Se equipó al grupo con un
cuatriciclo y dos canoas, ya han descubierto varios saltos de agua
exuberantes y a cada expedición de relevamiento se conocen nuevos.
Hoy Yaguaroundí
es
un
ejemplo
de
amor
por
la
selva
y
un
intento
de
armonizar
la
vida
de
sus
habitantes
con
el
desarrollo sustentable, en una región de extremas dificultades.
Todas las especies emblemáticas de la selva
misionera se encuentran aquí, incluído el Yaguareté, el Anta o Tapir, los
monos Carayá y Caí y hasta el Zorro Pitoco o Vinagre, del que hubo
un avistaje y se halló un cachorro muerto en un camino. No han habido hasta el
momento avistajes de Harpía, pero futuros relevamientos en áreas de la reserva
aún no visitadas -la gran mayoría- podrían dar la sorpresa.
El
proyecto
de Yaguaroundí
abarca
fundamentalmente
a
la
inclusión
de
los
colonos
y
los
misioneros
en
la
labor
de
defensa
y
conocimiento
de
la
selva
como
actividad
económica
redituable
y
viable.
De
tal
manera
se
suprimiría
la
tala
de
la
selva
en
vistas
a
la
plantación
de
cultivos
como
el
tabaco
y
el
té,
de
bajísima
rentabilidad,
agotadores
del
suelo
y
extremadamente
peligrosos
para
la
salud
humana.
Antiguamente,
el
lote
que
hoy
es
reserva,
supo
ser
área
de
extracción
maderera.
Por
ello,
en
algunas
zonas
de
la
misma,
el
desmonte
de
árboles
es
evidente.
Alrededor
de
50
hectáreas
deben
reforestarse
con
especies
nativas. El plan de manejo fue realizado por cuatro estudiantes de Guardaparque,
quienes hicieron un gran trabajo que posibilitó la formalización de la Reserva.
El
gobierno
provincial
la
declaró
Reserva Natural Privada según la saludable legislación provincial,
los
responsables
y
todos
los
colaboradores
de
la
reserva la han preparado
para la
recepción
de
contingentes
turísticos
con
el
fin
más
trascendente
de
concientizar
respecto
a
la
importancia
de
este
pulmón
vegetal,
uno
de
los
últimos
de
nuestro
país.
Sin dudas que es uno de los lugares más interesantes para visitar en la
provincia de Misiones, donde se combinan la posibilidad de descansar alejado de
todo ruido, maravillarse con la fauna y flora selvática, caminar por
exuberantes senderos acondicionados, bañarse en arroyos de aguas puras y
cristalinas al pie de una cascada, pero dormir en cabañas construidas al estilo
local y con todas las comodidades. También hay una zona parquizada donde se
puede acampar. La idea fundamental es que todos puedan disfrutarla, por eso la
propuesta es accesible.
Pero se necesita de la participación de más
gente, hay mucho por hacer y las puertas están abiertas para quienes deseen
incorporarse al proyecto, sólo tienen que escribir.
Mientras
tanto,
la
selva
de
nuestros
Yaguaretés
puede
vivir
esperanzada,
porque
saben
que Bernardino y
su
gente
la
respetan
y
resguardan
de
lo
que
será,
si
no
tomamos
rápida
conciencia,
una desaparición segura.
Podés
visitar
el
sitio
en
Internet
de
la
Reserva.
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