|
Lo que hoy
es conocido como la "selva misionera"
es en realidad porción de uno de los ecosistemas más
importantes, en lo que respecta a biodiversidad, que existen sobre nuestro continente. Más específicamente es
"Selva
Paranaense", bosque subtropical
húmedo de rica diversidad de especies, aunque no es exactamente selva amazónica.
La Selva
Paranaense se extendía sobre los territorios del sur del
Brasil, sobre la actual República del Paraguay, y en
Argentina abarcaba toda la provincia de Misiones, norte
de Corrientes y la zona de transición con la región
chaqueña (distrito de los campos), siendo esta última
la más arrasada por el avance de la civilización.
En el Cono
Sur sólo queda el 10 % de esta selva, sita en los
territorios ya mencionados, aunque algunos países han
conservado mejor el ecosistema que otros:
- Brasil:
5% de la superficie total.
- Paraguay:
del 13 al 20 % de la superficie original
- Argentina:
aún posee el 45 % de la selva paranaense, aunque
en franco retroceso. Son en total 3 millones de
hectáreas de selva, pero tan sólo 500.000 (el
15%) se hallan protegidas.
El
valor de la selva. Biodiversidad y Extinción.
La importancia de la selva es triple: contiene un valor
paisajístico, cultural, pero por sobre todo, genético: se calcula que en la provincia de Misiones,
"redondeando números", se encontraría casi la mitad de las especies de mamíferos, aves,
reptiles y anfibios de la República Argentina. Nuestro
país, hasta el año 1998, tenía 976 especies de aves
registradas, ocupando el rango 16 en el planeta (Colombia
es primera, con 1.695), y de ellas, 41 especies se
hallaban amenazadas (rango 15). Sin embargo, la Asociación Ornitológica
del Plata ha lanzado el alerta: hoy son aproximadamente 80.
De esas 976 especies de
aves de Argentina, más de la mitad (56 %) se halla en la
selva paranaense: 548 especies y subespecies.
De las especies de peces conocidas en la Argentina (410),
el 54 % se desarrollan en los ríos de Misiones: 222
especies. Aunque la amenaza que pesa sobre ellas no tiene que ver
exactamente con la deforestación del bosque nativo, tiene que ver con
la política de devastación de los cursos naturales de agua, a
través de la construcción de represas, la rectificación de los
ríos, la construcción de canales, la falta de control sobre la pesca
indiscriminada, la introducción de especies exóticas, y el vertido
de sustancias contaminantes industriales, especialmente las
papeleras.
Además (aunque creemos que estos datos podrían ser obsoletos), la selva alberga
49 especies de anfibios, 75 de reptiles, y un número no
determinado de invertebrados.
En cuanto a mamíferos, nuestro país tiene alrededor de 320 especies
registradas.
Es el duodécimo en importancia en el planeta (México es
primero, con 450). De estas 320 especies, un importante número también habita
las selvas de la provincia: 116 especies y entre ellas, algunas muy
emblemáticas, como las de primates, grandes felinos y grandes herbívoros.
Sólo en Misiones pueden
desaparecer: el yaguareté, el pato serrucho, el zorro vinagre, la
harpía, el lobo gargantilla, el tirica,
el margay, el mono carayá, el macuco, el yacaré ñato,
el lobito de río, el oso hormiguero, el oso melero, la
rana mono, la rana zancuda, el yacupoi y la yacutinga, distintos tipos de loros, el tucán toco, el
caburé, el surucuá amarillo, el yacutoro, el arañero,
el tangará, el batará, el yacy-yateré grande, el loro
vinoso, la pava de monte, y muchos más, además de unas
treinta especies más en lista de espera para entrar en
la categoría de "peligro de extinción".
Flora misionera. Algunos datos
La diversidad de especies vegetales
es quizás más desconocida e increíble. A esto se agrega la dificultad para reconocer a las epífitas. Por ello y
otros factores, no se puede afirmar con certeza cuántas especies existen.
Las epífitas suman 28.000 tipos entre todos los bosques tropicales
húmedos del mundo, de los cuales 15.000 son de Centro y Sud América.
Las epífitas (bromieláceas, orquídeas, cactus arbóreos, líquenes,
musgos y helechos) son plantas que crecen y se desarrollan sobre otras
plantas, a partir de pequeñas semillas transportadas por el aire, por
animales o insectos. Estas semillas se insertan y apegan a hojas o
intersticios de troncos de árboles.
La característica principal de la selva es la
multiplicidad de estratos de vegetación, encontrando en
el primer nivel al Estrato de los Emergentes, integrados
por árboles de gran porte, que con alturas de hasta 30
metros (aunque algunos, como el palo rosa, llegan a los
42 metros). "Emergen" a modo de islas por sobre
una capa continua de follaje, formada por árboles de
entre 10 y 20 metros de altura; este estrato de
vegetación continua es el Estrato del Dosel y constituye
el segundo nivel.
El Estrato Intermedio -tercer nivel- está formado por
árboles menores, de 3 a 10 metros de altura, en donde al
amparo de los rayos solares crecen entre otros los
Helechos arborescentes o Chachi
(Alsophila Atrovirens)
que alcanza una altura de entre 4 o 5 metros. Por debajo
de éste encontramos el estrato arbustivo o sotobosque,
donde predominan los renuevos arbóreos y una multitud de
helechos y arbustos diversos. Sin embargo muchas veces el
sotobosque aparece dominado por las bambuceas, que forman
intrincados cañaverales impenetrables de hasta 15 metros
de altura.
La última capa de vegetación la constituyen el Estrato
Herbáceo, dominado por un tipo de vegetación
umbrófila, como las gramíneas de hojas anchas, los
pequeños Helechos y hierbas no leñosas, como las
Begonias.
Las bromelias, orquídeas y enredaderas, con sus flores
de variados colores, le confieren a esta selva un marco inigualable. Otros
creen conveniente dividir a los estratos de la
selva en seis: Estrato herbáceo, Estrato arbustivo,
Estrato intermedio, Estrato de los árboles medianos,
estrato de los árboles grandes, Estrato de los
Emergentes o Gigantes.
La selva, sin embargo, presenta otras dos
particularidades casi contradictorias entre sí. La
fabulosa capacidad de dispersión de semillas y de la
polinización hace que ejemplares de una misma especie se
encuentren totalmente distanciados. En una hectárea de
selva pueden llegar a registrarse uno o dos ejemplares de
una especie.
Pero a su vez, la selva puede dividirse por distritos: el
de selva mixta de laurel y guatambú o, por ejemplo, el
de las araucarias: a 20 km. de Yaguaroundí, en el
poblado de San Pedro, el pino paraná (Araucaria
angustifolia) es omnipresente.
En términos generales se puede decir que la selva se
estructura en tres pisos de vegetación, aunque los
especialistas hablan de seis, siendo en el último, en
que los árboles oscilan entre 40 y 42 metros de altura,
como el caso del palo rosa o el pino paraná.
¿Qué
es el Corredor Verde?
Se denomina así al cordón
de Selva Paranaense que atraviesa el territorio de
Misiones y que se intenta proteger por su importancia
biológica y genética. La diversidad de especies
vegetales y animales lo convierte en el ambiente natural
más importante del país.
 
¿Cuáles
son las amenazas más graves?
En principio, y a nuestro
criterio,
la deforestación de la selva de Misiones es
gravísima. La acción de tala está
descontrolada, e involucra tanto a grandes empresas, aserraderos y en
menor medida, a campesinos. El control gubernativo está lejos de
satisfacer los parámetros requeridos, y además de ser ineficaz, ni
siquiera resulta intimidatorio.
En segundo lugar, la caza
furtiva. Esta pone a una serie de especies a punto de la
desaparición. El mercado negro de especies mueve en el
mundo una suma de dinero que se ubica sólo por detrás
del narcotráfico y el tráfico de armas. Y las regiones
de mayor biodiversidad en el planeta son las que más
presionadas se hallan.
Como
tercer punto, el uso de fertilizantes, el agotamiento de
la tierra con monocultivos, la pobreza endémica que no
da mucho margen a los campesinos a la protección de la
selva.
Perspectivas Inciertas
Comienza
a darse, lentamente, un movimiento de protección de la
selva. Las Organizaciones no Gubernamentales (O.N.G)
intervienen cada vez más activamente y los municipios
comienzan a crear sus propias áreas protegidas,
ciudadanos interesados en la conservación deciden
declarar sus tierras como reservas privadas.
Pero nos detenemos en la Ley del Corredor Verde, ley
provincial que pretende proteger la diagonal de selva que
cruza Misiones dándole un status de área de desarrollo
sustentable o de usos múltiples. Creemos que esta
ley no ha sido reglamentada correctamente. Además, no existe una ley nacional, ni una acción
planamente coordinada entre quienes quieren hacer algo
por la selva, una decisión firme para frenar la caza
furtiva, la tala indiscriminada, para integrar a los
pobladores al proyecto, y para salvar a las culturas
indígenas, que tienen gran conocimiento de la selva.
Salvar, o al menos trabajar por esta selva, último
pulmón del país, significa dar contrapuestos. Significa conservar un último reservorio
genético y medicinal para las enfermedades que existen y
existirán, significa evitar que nuestros hijos reciban
una tierra que no merecen recibir, devastada, humillada.
Significa asegurar la casa de sus dueños, los seres
vivos en general, ya sean animales u hombres: la
naturaleza no hará distingos cuando quiera hacer
justicia.
El Proyecto del "Corredor Verde", o "Área Sustentable de
Usos Múltiples", que pretende crear un corredor biológico que
enlace las diferentes áreas naturales de la Provincia de Misiones sin
olvidar las premisas de la producción sustentable, es hoy por hoy una
de las ideas más avanzadas en materia de conservación de recursos
naturales que existen en el planeta, comparable a cualquiera de los
mejores proyectos de conservación diagramados por los países centrales.
Muestra de esto es el interés que ha mostrado nada menos que la WWF,
los medios de comunicación norteamericanos, las instituciones de
conservación en la Argentina, y el prestigio que a nivel internacional
han tenido los gestores de esta idea.
Jurídicamente el proyecto se plasmó en 1999, al sancionarse la Ley
Provincial 3631, a pesar que luego su decreto reglamentario la
desvirtuó en parte, y que hoy no existen fondos para su implementación,
dados los desfasajes económicos nacionales y provinciales.
De todos modos, casi todo lo hecho hasta ahora en la Provincia de
Misiones no se ha logrado en base a grandes mecenazgos, sino por efecto
del ingenio, el voluntarismo y sobre todo, el amor por la naturaleza de
un puñado de "locos" (algunos, particulares, ONGs, y algunos
funcionarios). Sin embargo, otra cosa es cierta: la selva paranaense
misionera va camino a la destrucción, incluso en las propias áreas
protegidas. Para esto justamente se sancionó la Ley del Corredor Verde.
Por esto, también, es que no se cumple. A falta de voluntad
política para aplicar la ley (cuya implementación es factible)
debe reforzarse el voluntarismo y la exigencia de proteger la selva,
fuente inmensa de vida, regocijo y alternativas económicas. Es posible,
y todos luchamos para ello.
Martín González
Reserva Privada
Yaguaroundí
Misiones, Argentina.
|