......y si supieran más de mí, si pudieran conocerme... tal vez... tal vez,
tal vez de los "talveces", no lo creo posible...
pero... si al menos pudiera acercarme
sin que sientan miedo y huyan de mí...
quizás me sientan más amigo... quizás
quizás de los "quizaces", estoy imaginando
como pretendo que me quieran, después de todo.....
pero...y si me conocieran como yo los conozco a ellos.
Los "talveces" y los "quizaces" no serían tales.
Simplemente serían!
....en mis sueños, los veo, su sola imagen
ilumina cualquier oscuridad
los veo jugar, juntos, sin miedos
sin odios, imaginando muchos días
de juegos por venir
siempre juntos... me emociona
me emociona ver a mis hijos jugar con sus cachorros.......
JAULAS DE TIERRA:
......Era un trabajo sencillo, bueno si se entiende por sencillo caminar mas de 10 kilómetros por día, cargando un montón de equipo durante muchas horas, varios días y unos cuantos meses, a veces solo, a veces acompañado, lejos de casa, lejos de todo...... claro que ahora no suena tan sencillo.
La vida en las Yungas no es fácil, el aislamiento joroba, hablo tanto del kilométrico como el mental, éste es el que más duele.
Vivir allí es cada día más complicado, la tierra no es como antes, cada vez más deforestación y degradación de los suelos van reemplazando la selva, van apuñalando la montaña y su sangre se derrama por sobre todos sus habitantes, haciendo sus días más lentos y cada vez con menos perspectivas de futuro.
La Tierra no es como antes, sus habitantes tampoco, conseguir el sustento se ha convertido en una lucha en la que a veces todos pierden.
El trabajo no era sencillo, la vida allí tampoco, de alguna forma ambas cuestiones tenían mucho que ver, Ellos con sus tigres y los Otros con sus sueños truncos, tenían mucho que ver..... tienen mucho que ver, los tigres tampoco hoy pueden soñar.
Nuestro amigo el Yaguareté de la Yungas, también convive allí y tiene los mismos problemas que "las gentes de la Yungas", a Él le están achicando su tierra y conseguir el alimento se hace cada día más difícil y es por eso que cada tanto visita a sus vecinos para tomar algo de ellos, como quién pide limosna casa por casa cuando en realidad, El es un habitante mas, uno de los mas antiguos y a los ancianos se los debe respetar, simplemente porque ellos ya estaban allí cuando todo era posible y los sueños no eran sueños, porque cuando uno despertaba, lo maravilloso aún seguía allí.
Es por eso que el trabajo no era sencillo, más era reconfortante lo que hacían, pues trabajando con Él, también aprendían y crecían, pues Él también les permitió estar allí y allí están sus vecinos de selva, las gentes de las Yungas, todos con el mismo espíritu y la magia que tienen los pueblos que aún conservan los principios de la vida intactos sin los vicios de la ciudad, sin intereses ni egoísmos.
Ellos estaban allí con sus equipos, con sus Jaulas de hierro, para saber algo mas de Él, para entenderlo mejor, tal vez hasta para pedir perdón por todo esto, obligados a hacerlo para encontrar un futuro mejor para El y las "gentes de las Yungas".
Pero El no estaba muy dispuesto a entrar, los días y meses pasaron y las Jaulas nunca se llenaron, algo había, algo les decía que El no quería entrar, a pesar que el trabajo se realizaba ajustando hasta el más mínimo detalle, tenía que funcionar!!!. Qué estaba pasando?. Porqué las Jaulas de Hierro no se llenaban y ellos seguían allí día tras día, kilómetro más kilómetro, soles y lunas mediante, ellos seguían allí, al igual que el tigre, al igual que "las gentes", ellos seguían allí con sus equipos y sus jaulas de hierro.
....El trabajo era sencillo, había que monitorear las trampas jaulas todos los días, nada complicado, para lo complicado que es la vida allí, que iluso, nosotros que creíamos estar fuera y en realidad siempre estuvimos dentro.
Que ilusos, nunca lo entendimos, pero en realidad éramos nosotros quienes habíamos entrado a la jaula, esa gran jaula era la selva, pero a diferencia de las nuestras, ésta no tiene puertas, habíamos entrado y no queríamos salir de allí y cuando lo hacíamos volvíamos a entrar una y otra vez.
Por fin lo entendimos, en esa gran jaula éramos felices y así comprendimos porque Él, no quería entrar a la nuestra.
La Jaula de Tierra era más cálida y dulce que la jaula de hierro, fría y limitada. A pesar de ello muchos de nosotros pudiendo vivir en jaulas de tierra, cargamos y elegimos estar en jaulas de hierro y como no nos alcanza metemos todo lo que queremos adentro con nosotros, pues es algo que también arrastramos, el egoísmo, si elegimos sentirnos mal, queremos que todo este igual.
Pablo, Daniela, Soledad y Jimena quieren jaulas de tierra para nuestro yaguareté y la "gente de la Yunga", por eso están trabajando allí, nada mas que por eso.
Gracias por ver, pensar y sentir como lo haría el tigre,
pues..... si lo ven de mí lado puede ser que algún día no muy lejano
no tengan que vernos sólo, en Jaulas de Hierro.
Afectuosamente, de mis días entre "Jaulas", a ustedes y a todos los habitantes de Río Blanquito.
Oscar Hector Braslavsky
Julio 2000/Enero 2003
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