Fue creada como compensación de los impactos
ocasionados por la construcción del gasoducto Norandino, que atraviesa
las Yungas de este a oeste.
Su superficie es de 12.139 hectáreas y resguarda en el sector sur a la
laguna que le da nombre, en el departamento salteño de Orán. Se trata de uno de los humedales mejor
conservados de esta ecorregión, donde una gran cantidad de especies se
concentran en números mayores a los habituales para las zonas cercanas,
como por ejemplo, el yacaré ñato (Caiman latirostris) y el
carpincho (Hydrochaeris hydrochaeris).
Hacia el norte, resguarda selvas de serranías bajas, siempre siguiendo
el curso del río Pescado hacia el noroeste. Se encuentra separado del
Parque Nacional Baritú solamente por la Finca Arrazayal.
Otras especies que habitan el Parque son: puma (Puma concolor), ocelote
(Leopardus pardalis) lobito de río o nutria (Lontra
longicaudis), mayuato o aguará popé (Procyon cancrivorus),
acutí rojizo (Dasyprocta punctata).
Se han registrado más de 130 especies de aves,
entre las que destacan: maracaná cuello dorado (Primolius
auricollis), pato criollo (Cairina moschata), águila
pescadora (Pandion haliaetus), espátula rosada (Ajaia ajaja),
loro hablador (Amazona aestiva) y el enorme yabirú (Jabiru
micteria), la mayor cigüeña de América. En sus aguas, se encuentran
dorados, sábalos, viejas de agua, bogas, bagres, etc.
La flora es en su mayoría la representativa de las selvas pedemontanas,
el ambiente más amenazado y con menor superficie protegida de las
yungas. Destacan el lapacho, cebil, quina, cedro, palo amarillo, palo
blanco y roble. En las áreas con selva montana predominan los
laureles y mirtáceas. Los bobadales, son formaciones de alisos de río y
sauces que se desarrollan en los márgenes de la laguna.
Es un refugio de gran importancia para el
Yaguareté, al que hemos detectado en todas nuestras visitas
desde el año 2.004 a la fecha. Sin embargo, existe un grave problema con
el ganado vacuno. Dos rodeos se mueven dentro del Parque, uno en la zona
norte y otro en la zona de la laguna, al sur. Ambos generan conflictos
con el Tigre.
Sin embargo, el de la zona sur, no tiene ningún tipo de manejo ni
aprovechamiento, vive en estado casi cimarrón, generando alteraciones al
ecosistema y compitiendo por alimento y espacio con las especies
autóctonas, como el anta o tapir (Tapirus terrestris), el
carpincho, las corzuelas (Mazama sp.) etc. Además, se convierten
en una potencial fuente de alimentación para el Yaguareté, con todos los
riesgos que esto representa. Urge que el Ministerio de Ambiente de la
Provincia regularice esta situación.
Posee un Guardaparques. Sin embargo, se debe mejorar su implementación y
custodia, algo que ha quedado pendiente desde su creación. Pintascayo
aún está a tiempo de ser un santuario a perpetuidad para nuestros últimos Tigres
Criollos, solo hay que tomar las decisiones correctas y a tiempo para
ello.
La norma legal que le dió origen es el Decreto 3273
del año 2000.
Última actualización de este artículo: mayo de
2.008.
Referencias:
7 y 8.